Algo de mí

¡Hola! Bienvenido(a) a coniolea.com

Soy Constanza y desde ya agradezco que pases por este pequeño espacio amontonado de fotos y recetas como resultado de mis muchos antojos.

Desde que tengo uso de razón me ha gustado hornear. Crecí en una familia en donde comer y cocinar siempre ha sido un rito de conexión y, aunque parecía que eso terminaría en mi mamá; ya que cocinar es lo último en su lista de prioridades, es la mejor cuando se lo propone.

Cada fin de semana, día de lluvia o reunión familiar, ella horneaba alguna receta para tener algo fresco para compartir y ahí estaba yo, apoderándome de los cachitos de masa que sobraban para hacer mis creaciones deformes y sumado a los antojos de azúcar de mi papá, un habito que aún mantiene, dió paso a la libertad de experimentar sin miedo mis primeros dulces; calugas quemadas y merengue francés para comer a cucharadas.

En lo que parece ser otra vida, estudié Dibujo Arquitectónico y Estructural. Trabajé por varios años en el rubro de la Arquitectura antes de darme cuenta que realmente nunca me gustó tanto como una bandeja de galletas recién horneadas.

En la actualidad vivo en el campo junto a mi madre y Darío; mi compañero y degustador favorito. Ambos compartíamos un pequeño departamento, con una cocina aún más pequeña en el centro de Santiago. Cocinar ahí, entre el poco espacio y Darío nunca fue fácil, ya que las galletas suelen desaparecer cuando él está cerca.

El Campo

El día a día acelerado de la capital nos llevó a replantear nuestra situación hasta ese entonces y sin pensarlo demasiado nos mudamos al campo. La sencillez era lo más cercano al bienestar que anhelábamos, porque finalmente son las cosas simples las que hacen que la vida sea especial; la siembra y cosecha de nuestros propios ingredientes, locales y estacionales, que nos permiten hornear recetas honestas con una dosis extra de cariño.

La Fotografía

Me crié entre cámaras, negativos y tomas de prueba para los exámenes de fotografía de mi madre que, con tres hijos encima, llenaba cuadernos de anotaciones y coordenadas de lo que sigo considerando un arte que no todos pueden lograr, la fotografía análoga. Y lo que en ese entonces parecía ser un juego, con los años se convirtió en una herramienta fundamental para poder transmitir instantes que adoro como los huevos del día, los nuevos integrantes de la granja o la estructura crujiente de una hogaza de pan.

Sin mucha dirección, comencé a compartir estas imágenes en algunas redes sociales como Instagram y otras redes sociales para no olvidar cada temporada en el campo y entonces tuvo sentido crear este Blog.

Por último, desde el fondo de mi dulce corazón, quiero que sepas que este espacio no significaría mucho si no fueras parte de él. Tus palabras y el tiempo que le dedicas a leer o a preparar alguna de mis recetas es el mejor reconocimiento. Por esto, quiero que sepas que compartir contigo, contagiarte e inspirarte es una motivación para seguir haciendo las cosas bien.

No olvides que puedes contar conmigo porque estaré ahí para responder tus dudas y comentarios.

Ahora vamos a hornear 🙂